Llegó a ese punto en el que no estaba segura si seguir siendo "amigos con derecho" o pasar a "ya somos algo serio" y por eso estaba pensativa. Cuando él la vio lo supo de inmediato y se lo pregunto.
-Algo te pasa, cuenta.
-Nada, todo bien- por momentos sentía un poquito de rabia de que él pudiera leerla tan fácilmente.
-Algo te pasa y no me lo quieres contar, y eso no me importa, me importa que sepas que en el momento en el que estés lista para decírmelo me lo dirás, ¿cierto? - sonrío, con esa cara tan segura, tan transparente, esa que hacía que a ella se le ablandará el corazón.
-Cierto, tienes razón, te lo diré, no ahora, necesito ordenar las palabras del modo correcto, pero te lo diré.
Él le beso la frente, le dio un abrazo y siguieron compartiendo el café, los días para ellos habían pasado tan rápido, la conexión se había echo inmediata desde que él le dijo esas palabras que le aturdieron las ideas, que le cambiaron el rumbo. Nunca le había pasado que alguien, sin conocerla, la entendiera, le diera ese espacio que nadie había podido darle, que mirara más allá de las risas y comentarios sarcásticos tan de ella, que la aceptará con sus manías y que no intentará cambiarlas. Pero ella también había descubierto todo el universo que era él. Él y su banda, él y sus ganas de dormir tarde, él y sus mensajes espontáneos, él y sus juguetes, sus revistas, sus posters y su autonomía y autosuficiencia.
Un día ella estaba sentada en un café, salía del trabajo y no tenía ganas de volver a casa, quería caminar, darse un tiempo para ella. Iba pasando por sus tiendas favoritas y vio un buen libro lo primero que pensó fue: a él le va a gustar, Eh instantáneamente, casi a la misma vez se dio cuenta que se había enamorado de él.
Estás cosas siempre llegan así, como un asalto al corazón, conocen a alguien, pasan tiempo con esa persona y sin darse cuenta ya se volvió indispensable, como jugando le confían cosas tan personales, secretos, luego vienen los chistes privados, las canciones, las frases y el amor zas! invadió todo tu ser, te sientes enamorado, quieres que esa persona este pegadita a ti, son el uno al otro, son la pieza que faltaba en el rompecabezas del corazón.
A ella, a la chica de nuestra historia, primero le asalto la duda, el miedo, la nostalgia de todo el tiempo que había estado sola y que ya no volvería, estaba enamorada, la incertidumbre, estaba enamorada, la duda, enamorada... enamorada del chico raro del pub, enamorada del chico que le había desnudado el alma antes que el cuerpo.
Tomo el bus sin importarle lo abarrotado de gente que estaba, corrió cuando se bajo del bus, lo llamó, no contesto, le texteo y solo respondió: Estoy en clase, no puedo salir, espérame por favor. ¿Esperar? ella podía esperar todo el tiempo que fuera necesario, necesitaba decirlo, quería decirle lo vacía, infeliz, y tonta que se había sentido esos minutos en los que se había dado cuenta de la realidad hermosa que la embargaba. Quería compartir con él esa felicidad del amor nuevo, esa oportunidad que la vida le había dado a ella nuevamente... Ella espero, tenía frío pero espero, empezó a llover, pero ya que, ya había llegado, ya estaba mojada, busco en su bolso algún cigarro que fumar antes que un lugar donde esconderse, espero porque en su mente se repetía que no importaba nada más que el hacerle saber lo perdidamente enamorada que se sentía, que no quería nada más que su presencia, que solo él podía sacarla de la lluvia, quitarle el frío y alejar su ansiedad, pensaba en él, en el momento, en el abrazo que se darían, en el beso que se darían, en la pasión que esta vez sería más intensa, pensaba en pasar la noche con él, en pasar el día con él y de ser posible no alejarse nunca más. Ella se había echo la película en la mente, pobre chica.
Él apareció una hora y media después, la lluvia seguía pero no era intensa.
-¿Qué haces acá? Te vas a enfermar, esa gripe será solo por mi culpa -él se reía, ella tenía aspecto de perrito recién revolcado en el lodo.
-Vine a decirte algo. Algo importante.
-Dime, te escucho.
-Pasa, pasa que me enamore, me enamore de ti, que me di cuenta cuanto te quería cuando compraba un libro. Mi cabeza te tiene presente en modo automático, mis labios sonríen solos cuando me acuerdo de ti, mis despertador dejo de funcionar porque tengo sueños placenteros, noches cortas y todo un día para verte. Estoy enamorada de ti y nunca eh sido tan feliz diciendo mis sentimientos como me siento ahora. No me importó la lluvia, el frío, el trafico, no me importo la gripe, la humedad ni el echo de que soy yo la que estoy hablando de esto sin preguntarte si tu sientes lo mismo. No me importa nada más que decirte que estoy enamorada de ti, de todo lo que eres tú.
Se quedaron en silencio dos segundos, ella lo miraba firme, decidida, con una convicción que él no habría imaginado y la beso. Primero con miedo porque nunca nadie le había dicho algo así, con ternura porque a pesar de su firmeza seguía siendo para él tan frágil y bonita, con pasión, se envolvieron en el beso sin importan la gente, la lluvia y el frío, se besaron por mucho tiempo, hasta que ese beso fue cambiando de forma, era un beso de despedida, el beso del adiós, el ultimo beso entre esos dos, el beso que cambiaría todo.
Ella no sabía el terror que el le tenía al compromiso, a el "enamoramiento" y al amor de verdad.
P.d: Favor de acompañar la lectura con esta canción.